El hombre machista sueña con una mujer que antes que nada, tenga el super cuerpazo con la cara perfecta como de revista, para elevar su ego masculino y mostrarla como un trofeo. Que sea buena en la cama pero que a la vez, no se haya acostado con muchos hombres ( o sea.. que haya aprendido a punta de leer cosmopolitan o un manual de sexo), y que no exija tanto sino que al contrario, solo trate de complacerlo a él. Que sea sumisa, calladita (ahh porque así se ve más bonita), tranquilita, calmadita para que la sociedad lo vea mejor. Que no discuta, y sobretodo…que no reclame y no se queje por nada. Simpática y sonriente ante cualquier situación, que le alcahuetee sus tonterías, que lo halague de “saber mucho de esto y de lo otro”, y además se mantenga siempre guapa y arreglada en todo momento, ah! pero eso sí… que no se demore tanto arreglándose, eh!! Una mujer que esté dispuesta a hacer lo que “su macho” diga, cómo lo diga y cuándo él lo pida. Ahhh, y que además de todo, mantenga el hogar impecable, ordenado, que cocine, que planche, que lave, que cuide a los hijos… etcétera (alguna otra cosita más señores???)

A ver señores…la cruel realidad es que, así como nosotras soñamos con el príncipe azul de los cuentos de hadas, ustedes continúan creyendo en encontrar a su, ehmm … cómo llamarla, mmhh… “su mujer maravilla”. Temo decirles queridísmos hombrecillos que ustedes también han vivido engañados, porque así como no existen príncipes azules, tampoco existen estas mujeres maravillas. Abran bien sus ojitos… porque ahora en día hay dos tipos de mujeres: la mujer mojigata y la mujer auténtica, la de verdad verdad. Y como dice el dicho: dime con quien andas y te diré quien eres.
Las mujeres mojigatas, como ya saben…son las que les gusta aparentar que son inocentes, que no matan una mosca, que son “decentes” porque se reprimen y se aguantan las ganas para poder que uds las tomen en serio y no piensen mal de ellas, cuando en realidad, muchas así son las que terminan acostándose con todo el mundo (al escondido claro está), pero pues.. como no lo demuestran de frente, que importa no?? Son las mascotas de los hombres inseguros, que necesitan este tipo de mujer para elevar su ego masculino, mostrar que “son machos”. Son mujeres que no muestran lo que realmente quieren, (o peor, no saben ni lo que quieren) sino que se dejan manipular por el qué dirán y por lo que dicta la sociedad. Mujeres que solo se muestran como los hombres quieren que sean para conseguir lo que buscan o para sentirse valoradas.

Mientras que las mujeres de verdad verdad, las auténticas, nos valoramos nosotras mismas, somos mujeres de carácter, con criterio propio, sinceras, fuertes, seguras, decididas. Mujeres independientes y autosuficientes que los hombres inseguros (que son la mayoria) les temen, ya que son una amenaza a su orgullo machista. Mujeres que no nos andamos con pendejadas ni con tantos dramas, que sabemos lo que queremos, con iniciativa que no esperamos a que sucedan las cosas por arte de magia, mujeres que exigimos pero que tambien damos, opinamos, pensamos,refutamos, luchamos,protegemos, nos superamos, nos sostenemos, nos divertimos, amamos, y que tambien… engañamos! porque no somos santas, sino que al contrario, odiamos aparentarlo!! simplemente hacemos lo que queremos y no necesitamos la aprobación de los demás. Porque tenemos la suficiente madurez para pasar por encima de ridículos tabúes. Y lo mejor, es que no renunciamos a sentir placer solo por seguridad social. Somos seres humanos también y tenemos el mismo derecho de desfogar nuestra líbido, porque lo importante no es cuando, ni cuantas veces, ni con cuantos se tiene sexo, sino la responsabilidad con que se asume la sexualidad.

Mejor lo dice Héctor Abad: “….pero son sabias para vivir y para amar, y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán (…) si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes, y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera…” .

tomado desde facebook, Anyela Perez